Parece evidente que la ciencia no se puede pensar a sí misma. Sin embargo, también resulta, al menos históricamente evidente, que el progreso y la prosperidad de la ciencia se ha debido a aquellos que practicándola se han atrevido a pensarla y criticarla desde dentro. Sin embargo, y esto es lo que a muchos no resulta tan evidente –sobre todo a los mismos científicos– tales cambios dramáticos sólo han sido y serán posibles desde una perspectiva externa en donde la ciencia es puesta sobre un trasfondo u horizonte más amplio del cual es imposible separarse. Es así como la ciencia y sus teorías paradigmáticas finalmente resultan ser el producto de intuiciones o preconcepciones animadas por filosofías, ideologías o incluso visiones religiosas que dan sustento a la vida concreta del científico que las ha propuesto. Los ejemplos son muy conocidos y se han hecho evidentes desde la edad moderna en adelante: Galileo, Newton, Bolzano, Cantor, Turing, Einstein, Gödel, Schrödinger, etc. Todos estos pensadores hicieron sus contribuciones a la empresa científica sobre la base de originales concepciones de los fundamentos de la disciplina a la que se abocaron. Ello muestra que irremediablemente la ciencia original se construye desde una reflexión radical en la que la filosofía siempre jugará su parte.
Es por lo anterior que para Chile es prioritario contar con un espacio para dicha reflexión radical. Es este sentir lo que ha permitido que las Tertulias Filosóficas hayan podido realizarse a lo largo de las últimas décadas. Su propósito fundamental es convocar regularmente a diferentes especialistas y grupos de investigación tanto en matemáticas como en otras disciplinas científicas para que interactúen con filósofos dedicados a reflexionar profesionalmente sobre la ciencia en Chile. Esta interacción ha dado origen a numerosas actividades comunes, entre ellas, ciclos de charlas y exposiciones, presentaciones en la Escuela de Invierno de Anestoc en Valparaíso, invitaciones a estudiantes de colegios de EM a charlas de divulgación y acumulación de importante material relevante en formato electrónico.
El valor de las discusiones y reflexiones sostenidas, la posibilidad cierta de compartir puntos comunes y de sorprenderse con tesis e interpretaciones desconocidas en cada lado muestra que la anterior actividad ha sido y seguirá siendo fundamental para garantizar un horizonte más amplio desde el cual pensar la ciencia. La convicción nuestra en este sentido es pensar la ciencia más allá de la ciencia. Por otro lado, aún más valioso nos parece es decidirse a mantener en el tiempo dicha reflexión en un país donde la ciencia parecería estar condenada a cumplir papeles o roles instrumentales al interior de una visión cortoplacista del desarrollo nacional.